Meditación para el VI Domingo de la Ascensión.
Meditación para el VI Domingo de la Ascensión. El Evangelio de Lucas termina con el relato de la Ascensión de Jesús a los cielos, desde la proximidad de Betania. Si tenemos en cuenta lo que describe el mismo autor en el libro de Los Hechos de los Apóstoles – “Entonces se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado”-, el lugar de la Ascensión se sitúa sobre la cima del Monte de los Olivos. Evangelio: “Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios” (Lc 24, 50-53). Comentario Para mí, la geografía en el Evangelio es teología, y no es indiferente que Jesús termine su curso terreno sobre el monte en cuya falda ha sufrido la tentación, la infidelidad, y la traición. Parece entera ...